Habitualmente asistimos a cursos, másteres y posgrados en los que profesionales, expertos en su campo, nos cuentan experiencias reales y prácticas de su día a día. Son profesionales de éxito, pero no son formadores.
No es lo mismo ser un gran profesional en tu campo, que un gran formador; ser formador es también una profesión, por lo que, no todo buen profesional en su área es un buen formador de su área.
Debemos aprovechar la experiencia y práctica profesional de los expertos, sin dejar a un lado la estructura del proceso de enseñanza- aprendizaje. La formación requiere de una planificación, organización y método.
De ahí el papel del coordinador pedagógico, que vela por el cumplimiento de los objetivos planteados inicialmente; dirige el diseño instruccional; orienta a los profesionales sobre el proceso de enseñanza- aprendizaje con respecto al programa; proporciona directrices, recursos y herramientas; aporta un análisis y evaluación continua para adaptarse a la demanda y necesidades del alumnado…